Seguimos repasando ejemplos de aislamiento térmico que durante estos diez años hemos venido realizando por toda la geografía española. En el caso que presentamos en esta ocasión, se trata del proyectado de celulosa en cubierta conejera o de tabiquillos durante el proceso de construcción de una vivienda en Huesca.
El proyectado es uno de los métodos de aplicación de la celulosa, idóneo tratándose de obra nueva. Se aplica humedeciendo la celulosa y se puede llevar a cabo como aislamiento interior en cámaras de ventilación, sobre muros macizos de piedra, hormigón, ladrillo o sobre tabiques de madera o cartón yeso. La principal ventaja de este método es que cubre todos los espacios, eliminando puentes térmicos y libre de juntas, formando un continuo, sin juntas ni apelmazamientos, que con el grosor óptimo cubrirá toda la superficie a aislar y, evitará pérdidas energéticas.
De esta manera el propietario de la vivienda se aseguraba beneficiarse de las propiedades aislantes de la celulosa y construir una vivienda más eficaz desde el punto de vista energético. Entre las propiedades del aislante natural que aplicamos en Biomarc queremos destacar en esta ocasión lo que se denomina el desfase térmico, que en el caso de la celulosa está establecido en una horquilla que oscila entre las 8 y las 12 horas.
¿Cuál es el desfase térmico de la celulosa?
El desfase térmico es el tiempo que tarda un material, en este caso la celulosa, en transmitir la temperatura de un lado a otro de su grosor. En invierno retendría por tanto, durante una media de 10 horas, el calor del interior antes de liberarlo, y en verano justo a la inversa: retiene el calor exterior para ir liberándolo progresivamente diez horas después.
Esta difusividad térmica de la celulosa se traduce en un ahorro en gastos de calefacción y aire acondicionado que pueden superar el 40% comparados con la misma vivienda sin aislamiento térmico. Además, y dadas las propiedades de la celulosa, la vivienda de Huesca quedó aislada acústicamente, ganando en intimidad y confort.
Una inversión de enorme rentabilidad dado que la demanda energética de la vivienda será menor para mantener los niveles de confort que exige un hogar.





